miércoles, 18 de octubre de 2017

Puesta en escena


Todo aquel que camina la ciudad como un texto,  afirma: “El buen teatro por la calle empieza” 


Fotografía: Teatro Carlos Alberto, Porto, Portugal.

lunes, 16 de octubre de 2017

Belleza malograda



José Ramón subió las escaleras con su hermosa gorra, creyéndose el mejor retratista del momento. Ya lo esperaba en su estudio el rostro oval de una mujer de ojos encendidos de un negro sin contornos. Juan Ramón, tomó en sus dedos el carboncillo y trazó en el papel, con trazos hábiles el rostro de la modelo.
Ella me dijo después de estar en pose tres horas, que se sentía traicionada, nunca pensó, me dijo, asistir a tanta torpeza. A la media hora, el retratista comenzó a desgarrar papeles, a sudar copiosamente, la miraba desencajado, jadeante. De repente comenzó a reír, con esa risa inútil, desencantado de su trabajo. No quiso mirar. Ella salió luchando con su propia imagen. Nunca le perdonará esa incapacidad de José Ramón.

domingo, 15 de octubre de 2017

Quincuagésima sexta columna

Algunas columnas son los órganos de piedra que preceden al insuflado ánimo del recogimiento.


Fotografía: Paço dos Duques de Bragança, Guimarães, Portugal.

sábado, 14 de octubre de 2017

Devoto desayuno


Con todo realismo, sin ese estorbo de buscar el signo de las cosas y el futuro a cachos, porque no hay forma alguna que perdure intacta, el desayuno es, de todos los momentos, el más preciado bien al empezar el día. El mejor zodiaco es el que viene emplatado. Por eso, ligero de equipaje, Beto, llego al desayuno, pidió, porque hay que pedir, para eso se va a los restaurantes, unos huevos fritos con frijoles con quesillo derretido. Como quien cuida lo que se lleva a la boca, miró detenidamente la yema, le agradó su apacentado amarillo, su equilibrio impoluto que al menor toque de la tortilla o pan, desparrama su sabrosa lava por todo el plato. 
El presagio no se hizo esperar, atacó con la confianza del devoto, tortilla en mano, al paisaje amarillo. Resbaló por su lengua el apreciado sabor y como una marea maligna sitió la hoguera de los pecadores, una inepta mano había vertido sal sin clemencia. Imaginan la amargura impotente, la mirada penitente, la inconsolable y refinada frustración de Beto.
No hay duda que es dramático el realismo cuando se vive sin antifaces, con esa devota pasión del sibarita.

viernes, 13 de octubre de 2017

El alféizar


Construir es tan antiguo que las técnicas físicas y emocionales han estado unidas, al fin humanas. Construir ventanas y vanos ha sido una preocupación funcional y estética. Su asociación es de miradas. Hay un afuera y un adentro. Todos los pueblos, por tanto, todas las civilizaciones han tenido la preocupación de la intemperie. El alféizar no sólo es apoyo y resguardo, sino también, es la antesala, para el que está dentro, de un paisaje, natural o urbano.
Este pequeño texto es seguido por una especie de refranero que sólo tiene la intensión de jugar a mirar apoyado en un alféizar verbal, porque todo alféizar nos dibuja la sonrisa. 

.No en vano el alféizar detiene la caída.

.Antes de mirar el alféizar te resguarda.

.Al que tiene alféizar con la mirada gana.

.Ventana que no tiene alféizar no tiene horizontes amplios.

.No hay codo que no quiera alféizar ni pasaje que se le niegue.

.Quien no siembra un alféizar recibe las tempestades

.Tal para cual: abismo y antepecho.

.El alféizar con ventana y la puerta con aldaba.

.Piensa la ventana que todo alféizar es de su condición.

.El estilo es al arquitecto lo que el alféizar a la lluvia

.Quien se pone detrás del alféizar nunca se moja.

.Alféizar viejo no para la lluvia.

.Todo arquitecto tiene un alféizar sobre el plano.

.El mundo se apoya en el ojo y éste en el alféizar.

.Para tener paciencia no hay como una ventana y buen alféizar.

.El que se moja en el alféizar tiene mal arquitecto


.En casa del ingeniero, alféizar partido.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Estéticamente correcto


Al Señor Jean, se le llenó el rostro de color. Fue un proceso lento, casi espiritual. Su esposa comenzó a notar una coloración en el párpado del ojo izquierdo que se fue expandiendo al resto de su rostro. No se alarmó, no era la primera vez que esta transformación tomaba posesión del territorio gestual del Señor Jean. Al inicio del otoño comenzaba este performance y por navidades volvía la normalidad. Al Señor Jean, le gustaba sentirse transformado y la súbita atención que su esposa le brindaba. Ella, una sensibilidad refinada, fascinada con el cambio, consultaba la Historia de los Estilos, para intentar comprender cuáles eran los principios esenciales y  comportarse con la vitalidad propia que demandaba la estética. 
Durante tres meses, una Divina Proporción se pavoneaba por esa casa, que se exhibía alegremente a los vecinos. Ellos, indiferentes, sabían de lo efímero de lo imperceptible. Eran vecinos sensibles, hipotéticos, esos que no se consiguen en las inmobiliarias. 
Al llegar las navidades, al Señor Jean, se le veía llorar silenciosamente, vagante, inconsolable. La lluvia era débil y el perfil de las calles se acumulaban en demasiadas líneas. 
Su esposa lo acompaña. Abochornada.

martes, 10 de octubre de 2017

Aplicación


Cuando se tiene un teléfono algo hay que hacer para entretenerse, por eso yo me aplico y me descargo para estar en el momento. El único problema es el corrector ortográfico. Les cuento, estaba yo escribiendo en Polaco, hay una aplicación para escribir en todos los idiomas y nada, que me corrige en español, sin comentarios, y otra, estaba buscando un fármaco, un analgésico, y me ha salido en la pantallita una hormona liberadora que me ha dejado entusiasta. En fin, he decidido buscar un tutorial. Lo único que siento, porque le tenía cariño, es la estampilla de Santa Eduviges que me regaló mi madre porque ya no aplica.

lunes, 9 de octubre de 2017

Calle cierta


Por aquí pasó, lo dicen los que anduvieron, la sueñan los que andarán. La calle baja, toma aliento para terminar en el entronque de una gran avenida donde se diluye ese fervor inicial al bajar la calle. Una agonía mundial se deja sentir en la frente de los edificios. El instinto busca una soga y la pólvora se moja calle arriba con los fósforos que han dejado los que anduvieron. Entendamonos, le han cambiado el nombre a la calle a quema ropa, para que sólo los poetas dinamiten en palabra el acéfalo cansancio. No saben o porque lo saben, la placa de la calle tiene los dos nombres inscritos que darán al que camine ese efímero calor universal de la sangre.
Subir o bajar por esta calle, permite que se gaste mejor la suela del zapato.

Fotografía: Rua de Porto, Portugal.

sábado, 7 de octubre de 2017

Antes de entrar, salir


Escurre el óxido en la puerta liquido y sonoro, como si fuera el aleteo del exilio. Y el tiempo se deja ver, pasa, dejando su baba escurrir como un orín ácido y marrón.

Fotografía: pelas portas do Porto, Portugal.

viernes, 6 de octubre de 2017

Lo escuché en la radio


Se solicita personal que no tome las desavenencias como algo personal. Sueldo según aptitudes. Interesados presentarse con cuatro fotografías y dos cartas de recomendación que no sean de familiares. Si padece mal aliento es inútil presentarse. Mártires de la Patria 18. Interior 3. 
Deje de llamar a la estación. No tenemos Twitter.

jueves, 5 de octubre de 2017

Dama lectora


Hubo una vez una bella y bien sucedida Dama que entró a prestigiosa librería a procurar un libro de edición antigua, agotada desde el siglo dieciocho, decidió esperar la reedición. Tanta fue su espera que ha dejado su vestido en prenda para que al librero no se le olvidara su presencia. Los nuevos lectores, reclaman al nieto del dueño la falta de ponderación para tan apasionada lectora. El nieto, en homenaje, cada aniversario pone en el aparador el vestido para ver si de causalidad es reconocido por algún pariente y pueda proporcionar tanto el nombre de la Dama como el titulo del libro tan deseado. La librería ha cumplido ciento trece años y nadie reconoce el vestido. Comienza a correr el rumor de que se trata de una ficción literaria.

Fotografía: Livraria Lello & Irmão, R. das Carmelitas 144. Porto, Portugal.

miércoles, 4 de octubre de 2017

El duende Martín


Como de costumbre, la noche con su luna jineteaba oronda. Las moscas daban vuelta sobre la fruta que en la mesa, esperaba ser servida de desayuno. El pensamiento, como último cuchillo, abría la conjetura de otro mundo. Ese mundo buscaba el duende Martín. Derrotado de la última provincia donde fue expulsado, llegó a estas calles a pie, con la sentencia en el rostro de nunca más hacer pronósticos. Su suerte es compartida con esos rostros anónimos, esas manos rajadas de tanto amasar; ese tiempo antipático con la esperanza. 
Como siempre, hay en algunas calles unos barquitos pintados en la pared con su banderín rojo poblado por siete lunas. Cosas de barrio, le dicen. Ese futuro ilusorio le ha gustado al duende Martín. 
Esta torpe historia puede comprobarse cuando hacemos el simulacro de vivir al día.

martes, 3 de octubre de 2017

Un rollo blanco y negro


Los vi llegar desde el balcón. La esquina se redondeaba y sobre los adoquines la luz se partía en dos sombras. Ella con el cabello rubio y esa blusa negra que tanto le gustaba porque enseñaba los hombros blancos y redondos. Él, con los zapatos puntiagudos; caminaba doblado por el eterno dolor de estómago. Mi cámara no miente, pueden ver cómo la calle estaba desierta en una tarde tibia. Los oí subir la escaleras. Tres pisos que parecían elásticos, alargaban la intención de subir. Cuando tocaron la puerta, me recité unas frases de Cortazar. Abrí la puerta, se abalanzaron para quitarme la cámara. Ahora mismo que reconstruyo la escena, me arrepiento de haberles dado dinero. Sé que es mentira. Él, callado, fingiendo. Ella dijo con desenvoltura que necesitaban un medicamento para el dolor de estómago. Tuve miedo a negarme cuando vi esos ojos, tan desafiantes. Ella sabe que me domina. No he podido tomarle fotografías desde que la conocí hace cuatro meses. Por eso no pueden entender esa mirada y mi sumisión. Hoy tengo el propósito de superar este pavor inexplicable. La calle sigue desierta, igual que aquella tarde. La escena me apasiona.

Fotografía: Por una ventana en Braga, Portugal.

domingo, 1 de octubre de 2017

Octubre


Octubre llega cargado de lunas blancas castañas amarillas y espero que por las hendiduras de tu casa un espíritu de nardo o plata reconstruya la historia que perdiste tal vez en alguna esquina de septiembre. Levantémonos las mangas que la sed de octubre se sacia de mañana.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Dragoneo


Algún dragón acalorado se adueña de la fuente de la ciudad. No obstante, su fuego interior sigue intacto, como aquellas sutiles ideas del jácaro. 

Fotografía: Fuente en Braga, Portugal.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Mucho peso


Mundo abajo, transido bajo el signo de Aries, el duende se consolaba de sus pesares con una canción de amigo:

*Decid vosotras, ay hermanillas,
¿cómo he de atajar mi mal?
Sin el amigo no puedo vivir:
¿adónde he de ir a buscarlo?

Rodaba en esa pendiente triste del desdeño. Sus ojos secos envuelven ese antiguo paraíso de los enamorados. Sus versos nunca llegaron al corazón indicado. A veces la tradición acorrala, como un tercero estorboso para la prisa. Por eso su gesto lleva la carga de la esperanza ajena. De nada le ha servido tener buena voz si el soplo amoroso se vuelve resaca. Quiere mudar de oficio, ser un burócrata espeso, y no este espectáculo doliente de cantar inútilmente.
El joven duende no sabe aún como se comporta el mundo. El mundo que explicó Newton todavía tiene mucho peso.


*Jarcha de Yehuda Halevi

jueves, 28 de septiembre de 2017

Un vigor sin cuerpo


Un vigor sin cuerpo
la desmemoria de llegar a tu puerta. 
Encontrarla cerrada y no hallar las llaves. 
Una hilera de anchos recuerdos 
revientan todos juntos. 
Se acumulan en la mano
como si fueran de plastilina.
Modelan esos pómulos,
ese deseo de tocar. 
El ojo de la cerradura 
tiene la garganta oscura 
introducen los latidos líquidos de tu sexo. 
Claveles ya sordos en la memoria. 
Encontrarse en la calle 
queriendo nacer en otra calle, 
en otro orgullo, en otro misterio. 
¿Cuál es la necesidad de este reposo?          

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Tres soles


El Señor de los tres soles heredó las alas de Hermes y la fragilidad de las mariposas. Tiene orejas grandes que atraen todas las voces, lo que le provoca dolores de cabeza que mitiga con su sombrero de hojas de laurel. Sus rostro normal es inerme a los exabruptos de algunos ángeles que presumen alas mejor dispuestas. 
Con aire pavonado sus tres soles se sostienen gracias al cuerpo flexible de serpiente. El primer sol tiene frases cortas, de lógica severa, ilumina la ausencia de principios. La segunda cabeza levanta un grito al cielo desafiando los principios romos del Universo. La tercera tiene la virtud de la carcajada. Nada es tan grave para detener la sonoridad de su insolencia.
Feliz, en su sustancia, el Señor de los tres soles, estos últimos días anda incomodo. Suplicante, pide la experiencia de un buen zapatero que pueda ser indiferente al vocerío de los soles y pueda ejercer su sabio oficio, y mudar las suelas de los zapatos, que en un aterrizaje forzoso, la bota del pie derecho perdió su tacón y el otro, ya gastado, impiden ejercer su única presunción: aterrizar sin contratiempos.
Si ustedes, tienen conocimiento de un zapatero que sepa de Mitología, por favor entren en contacto en la Avenida Heliopolis número 34, Col. Clavería. El último, quizo modernizar los botines, tratando que quitar las alas y ponerle estoperoles. ¿Se imaginan?

martes, 26 de septiembre de 2017

Quincuagésima cuarta columna


Algunas columnas se parean para sostener un frontón de dos aguas donde se desliza la luz. Curioso que un arco de medio punto tenga en su dovela central todo el apoyo de la escena. Por fortuna la puerta se mantiene cerrada para estancar la mirada.

Fotografía: Capela Carlos Alberto, Pálcio de Cristal. Porto, Portugal.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Esmerada cabeza


Dueño de los caminos naturales porque los días se quiebran rápido, él prepara, agudo, un espacio menos frágil que la tierra. Su reloj es puntual, como esas caras que se asoman de vez en cuando, en torno a la luz neón de los escaparates, apuntan el precio de las camisas y siguen calle arriba haciendo cuentas mentales para ver si les alcanza. Así es el reloj, para algunos, no alcanza a dar la vuelta completa y se queda detenido en un hecho de emoción o de pensamiento. Él, por eso tiene la cabeza de escarabajo para poder andar entre las cacerolas cotidianas. Bebe whisky y cacahuates, empaña los espejos y tiene la flexibilidad de los bailarines. Héroe de sí mismo, desprecia la opulencia y, busca en los diccionarios la palabra que defina ese afán de meterse en las rendijas y aguardar a que pasen los gendarmes disfrazados con corbatas azules. 
Está inquieto, le han llegado noticias, que en enjambres furiosos, miles de monedas aplastan los humildes deseos de comprar una camisa. Tanta lágrima lo tiene húmedo y comienza a comprar telas para hacer camisas gruesas para el frío, porque sabe muy bien que los días se quiebran rápido.