lunes, 18 de diciembre de 2017

De reojo


Radiante fugaz y tibia el cristal sisea la imagen con ese hálito de frío tan propio del invierno. Así como los cactus se resguardan, las ideas esperan ser miradas. Porque al fin, hay que seguir desdibujados en el reflejo. 

Fotografía: Rua do Campo Alegre. Porto, Portugal.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Leonardo, el feliz.


Leonardo, se siente feliz, y no es metáfora. Y eso parece que es como tener un piojo en la cabeza. Eres un fútil, le dicen. Él cuenta con los dedos y no le salen las cuentas, ni los gritos. Esta perdido, no se haya, qué puede contar si se siente pleno y la plenitud como la palabra se ejerce, no se esconde. Quiere tener un doble, para que sufra, para que no salga del médico, que tosa y que escupa sangre. Vivir con la bota a la espalda, llorar e ingresar a la academia. 
Que tranquilidad tener otro que tenga el palo en la mano y triture al infinito, piensa Leonardo, cuando se lleva la cuchara a la boca desbordante de sopa de fideo.

martes, 12 de diciembre de 2017

Oído total


La espiral de su oído lucha en vano contra el ruido. Convive con altas vibraciones. El griterío sistemático lo enloquece. Lo enturbia. Una atmósfera sonora lo envuelve y busca, como la ostra, cobijo en su concha y su pereza. Su silueta, desdibujada por el tímpano, se sumerge en ese profundo abismo, como la noche, única esponja de toda voz. Ya no tolera ni la música. Sólo la lenta anestesia del anís. Ese tornillo alcohólico se funde con la espiral de su oído. No disimula su transformación. Su triste paraíso. Odia las sonrisas estentóreas. Implora y ordena el silencio. Pero nadie calla. Él se queja. Se queja del mundanal ruido.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Saga corriente


La hallaron recostada en el insulto. Sin pan, sin español y muy sucia la falda de serpientes. Es horrendo. Cuando se bajó los pantalones, se tropezó su alma ya sin descendencia. Resuena la recta conciencia de la tribu, esa de la falsa entraña. No tiene reposo, por eso guarda sus miserias junto a su compañero que no la abandona aunque no encuentra ya el pan sobre la mesa.
Se llama Gertrudis. Un cuerpo que ha perdido el habla de tanto vivir al día.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Cota de agua


Como una novia húmeda
en el rostro honrado del fruto 
la gota colma la lengua del día.

Nos crece un recuerdo duro. 
Un te quiero de bandera
se enreda en la cadera vacía.

La sábana de la neblina
dura como la piedra.
Desnudas se quedarán las horas.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Wilfredo


Su papá no era goldo era delgado, decía con ironía. Al principio el odio lo llenaba. No sabía porqué decidieron ponerle Wilfredo. Ha sido un martirio, en casa y en el barrio lo llamaban Willy, aunque sabía que no era Memo. Su martirio se reavivó cuando entró a la escuela. En quinto grado lo pronunciaban con una V alta y sonora. Le gustaba ese sabor germánico en su persona, pero en el nono año, su profesor de inglés lo pronunciaba con u  o con gu. Todo su heroísmo wagneriano se derrumbaba y le disgustaba que lo confundieran con un pilgrim. Nadie tiene una doble U en su nombre, lo consolaba su madre.
El colmo de males se presentó al entrar en la Facultad de Veterinaria y Zootécnica.  Sus compañeros de clase decidieron evitar confusiones y aplicar las siglas en toda comunicación. Uno de sus apellidos, el materno, es Castillo.
Para darle ánimos, yo le digo mi quinto Pichichi Water Klose. Él me abraza y me dice: pinche enano. 
Eso no es bullyng, ¿verdad?

domingo, 3 de diciembre de 2017

En friega


Con tantos días difíciles. Se dieron prisa para alejar ese fétido olor a morcilla. Fregaban con fibra el endurecido cochambre de ollas y parrillas. Yo sentía esa congoja de trapo de cocina, estrujado, mal oliente. Sabía que no iban a aguantar tanto trajín. La idea de limpiar la cocina fue de Juanita, hermana de Mario. Les salieron ampollas que se hicieron llagas. Se dolían en las noches, no se podían dormir, el dolor era punzante. Yo tenía que acompañarlos, soy solidario. No quise ayudar. Ahora sé que el pensamiento crítico no tiene compañía. Pero lo que más me duele, es esa cara de desdicha de Juanita. Había perdido sus tersas manos. Se escondía, queriendo olvidar y adormecía con las manos vendadas. Así, día tras día, por eso se le metió ese dolor de vivir. 

¡Ayúdame! - me dijo. 

Se me revuelca la mirada. No sé que hacer; por lo pronto no entro a la cocina.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Diciembre


Trabajado por el tiempo, diciembre no ignora que el presente cruza la calle, se sienta en la mesa y rememora con nosotros lo que ha crecido o lo que se dejó en el otro que vivió en enero. Nada nos cuesta confesar que hemos tenido bellos instantes. Por esta vez, olvidemos el reproche.

Abrazo pródigo, como manuscrito.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Rinoceronte en el cuaderno


Huyen los días nublados cuando con su paso alquímico el rinoceronte aparece. Los ojos se perturban al ver la lección del ciego mastodonte que como el mármol, queda impertérrito a las lanzas de los que quieren su apéndice afilado. 
Este talismán lo llevo en mi cuaderno, urgido por tener mitologías en mi entorno. Un caos de líneas en el fondo negro, como aquél otro sueño de los siete viajes de los que han mirado el universo cierto. Desde entonces el eco de sus pisadas narra y gesticula esa fábula de la buena bestia. Temo que al enseñarlo, el pudor de su cuerpo comience a desdibujarse. El riesgo lo corro, sólo por festejar a Durero, ahora que se escucha y enreda el Duero.

martes, 28 de noviembre de 2017

Vuelta prohibida


Algunas sombras no pueden dar vuelta como esas espadas heroicas que se quedaron clavadas en la historia.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Escaparate


- “No hay nada como la democrática sensualidad de la ropa interior en los escaparates. Podemos pasar horas imaginando talles y volúmenes, colores y texturas sin que tengamos esa mortuoria vejación de las explicaciones. El único problema es que no hay olor que personalice”.

No tuve valor de preguntarle porqué pensaba así, cuando lo veía agitarse, pegarse al vidrio. Como queriendo confraternizar le preguntaba la hora. Tres días seguidos lo hice. Me contestaba molesto, como si de golpe lo sacase de la ensoñación. Me aflige que lo haya intimidado. Tiene semanas que no lo veo, tal vez fue a buscar otra vitrina con ropa distinta, tal vez más a la moda o porqué no, más atrevida. 
Tengo días, mirando. Me gustan esas medias de encaje, negras, voluptuosas. Estoy nerviosos. Angustiado. Si él regresa va a pensar que me apropio de sus mundo. Que piense lo que quiera. Así es la democracia, ¿o no? 

sábado, 25 de noviembre de 2017

Tribulación


Qué puede hacer Jaime, si ve caer el agua y piensa en Matilde, la de la falda perfumada a tierra abierta. Qué puede hacer sino dormir. Meterse en el tubo de la noche y repetirse la geografía exasperante de su cuerpo. Buscar esa leperada que es la ausencia. Desear que se desea y perderse en ese hábito eterno del que ama. Qué puede hacer Jaime, pensar en la resurrección de la carne, la suya, la que ahora esta tendida en el sueño. En la noche: ahí donde se vierte todo lo que no alcanza en el día. Qué puede hacer Jaime, que se toma muy en serio el papel de la ausencia. No juega. Se traga esas ideas del siempre y del nuca. Qué puede hacer, si está en ese remolino, sacudido, ya en pedazos, recorrido por las hormigas, las mismas que dieron la buena nueva del maíz. El sueño no es el sueño, es sólo el tiempos en su cabeza. Qué puede hacer, si ya no le sabe ir a orinar a la luz luna.
Yo sólo le digo, lávate las manos, Jaime, cuando regreses del subterráneo. No te vayas a llagar.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Cobijo maternal


- ¿Mamá, dónde termina el hombre?
- Detrás de la barda, delante del vicio. Ya lo vivirás, que eso no se evita.
- El mañana esta vacío, me dijo mi profesor.
- ¿Cuál, el del chalequito roído?
- Sì.
- Tiene cara de hartazgo. No le hagas caso. Que no te desoriente. 
- ¿Entonces?
- Entonces baila y chupa un limón.
- No entiendo nada.
- Por ahí se empieza. No te impacientes.
- ¿Los morenos tenemos destino?
- Chupa el limón, te digo.

martes, 21 de noviembre de 2017

Mala señal


La aventura de descifrar un código es equivalente al heroísmo primitivo de salir de la cueva o bajar de los árboles. La desavenencia se da cuando a las personas no le gustan ni los árboles ni las cuevas.

Fotografía: Museu de História Natural da U.Porto, Portugal. 

lunes, 20 de noviembre de 2017

El escorpión


Crecieron en la noche pálida de sombra. Un arillo de carne le fue prosperando, caudal, consanguíneo como un eco de varias vidas tras de sí. Tenía dieciséis años, sus impulsos vírgenes y ese fría prisa húmeda del deseo.
No pudimos mentir, fue amargo saber que la piedad no concuerda con el bien estar, la realidad, brutal para nosotros, no hizo mella en su carácter y en vez de ello, buscó sacar partido de su estado. Se autonombró “ el escorpión del alba”. 
Se tatuó, por el insomnio, los brazos con la imagen de una puya. Logró un feroz cinismo, puro y gris. Por eso la gente lo contrata para que clave su aguijón a sus enemigos.  
Él sabe que tiene los días contados, que el miedo que provoca no es eterno y que la rabia le reventará las vísceras. De nada le sirve blindarse el corazón con palabras blandas.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Juan García Ponce en aleman


Déjenme entonar con una voz engolada lo que ha llegado a mi comarca desde tierras germanas. Un dibujo que se realizó para el Homenaje de Juan García Ponce, libro que organizó Magda Díaz morales. Me solicitaron el permiso para publicar un dibujo (que había aparecido en el libro Homenaje) para la portada del libro que contiene tres cuentos o relatos cortos (kurzerzählungen) de Juan García Ponce:
Der kater = El gato.              
Nymphete = Ninfeta
Rätsel= Enigma

Gracias a Mathias Sasse por la invitación y sus buenos oficios.


Los Antojos afinan la garganta.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Parada


¿Y si no pasa? 
¿Y si todo ya pasó?
Las señoras esperan que pase.
¿Quién entiende eso?
Hay días en que las palabras se quedan debajo de la lengua. Como esa sopa de habas que no termina de cocer.
Había una vez un día en que no pasaba nada.
¿Lo recuerdan?

Fotografía: pe las ruas do Porto, Portugal.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

El Señor Masa


En su tapete favorito el Señor Masa retozaba sin esfuerzo su masa crítica, absorbido por su mundo abdominal. Hacía tiempo que no se dejaba ver en los espejos, y sólo una fresca masa de aire le llegaba de la ventana sur de su salón. Le gusta envolverse en un homogéneo discurso, profundamente emocionado, inmoviliza las horas, algunos parientes y amigos, comentan las incidencias de su discurso y no dejan de comentar durante semanas la claridad de sus palabras. Sus favoritos eran los temas bucólicos, porque los podía inventar, nada era cierto, nada de rudezas, de carencias climáticas. Por eso, por las noches, las buenas señoras que viven en el piso superior, le llevan mantas en invierno para que esa ventana que siempre esta abierta no lo constipe. Ellas, encantadas, todos los días le llevan té de manzanilla. Les gustaba ese bebe adulto que orinaba a todas horas. Lo peinaban, lo mimaban; hasta llevaron la grabadora para grabar sus discursos. 
Ya casi no hay espacio para nada, ahora entienden porque con esa lucidez de su masa encefálica entendió que debía dejar abierta la ventana sur.
Se les ha caído en masa su mundo. Ellas lloran, escriben cartas. Lo querían tanto. Ya no entran. No pueden. Sólo lo miran con esa ternura silenciosa e impotente. 

martes, 14 de noviembre de 2017

Pretensión


El pájaro aspira al viento. Lo sabemos. Pero ese hombre de piedra subido a lo más alto. ¿Qué espera? ¿Qué vigila?.
La madre sudorosa no sabe que responder. Busca en su memoria. Sólo se le ocurre decir: quería sentirse poderosos.
Eso pensé, respondió su hijo, con la cámara fotográfica apuntando al cielo.

Fotografía: Calçada Monchique, Porto, Portugal

lunes, 13 de noviembre de 2017

Día de pesca


Se pescó a sí mismo sin querer. Dejó la playa de grandes arenas un día de borrasca, cansado de esas crines de frío que le calaban los huesos. En el golfo de Corinto, recuerda, fue donde el olor intenso de los dioses lo amamantaron. Un color de mora y aceituna le dieron a su piel brillo y secreto de batalla. 
Hoy, perdido en pocas aguas, se engaña al tirar el anzuelo. No se orienta, él mismo pica. Sus labios, ya hinchados, creen que ese brillo visible prefigura la costa. Sus ojos no son de navegante, por eso se engancha con su propio cebo.